La fotografía conoció un gran desarrollo en el ultimo tercio del siglo XIX, a raíz de que 1871 nace el procedimiento de las placas secas al gelatino-bromuro, que consistente en el empleo de una placa de vidrio sobre la que se extiende una solución de bromuro, agua y gelatina sensibilizada con nitrato de plata; que ya no necesita mantener húmeda la placa en todo momento, como lo era en el anterior procedimiento del colodión. Se rebaja los tiempos de exposición a menos de un cuarto de segundo, lo que permite junto con los nuevos desarrollos en la óptica, acercarse al concepto de instantánea fotográfica. A pesar de la introducción de la película fotográfica flexible de nitrocelulosa por George Eastman en 1888, las placas de vidrio al gelatino-bromuro seguirán usándose hasta bien entrado el siglo XX.
Todo esto hace que el equipo fotográfico sea mucho más portable y barato (para los parámetros de la época) y apareciera la figura del aficionado fotográfico entre la burguesía.
El período que abarcan las fotografías va, aproximadamente, desde 1900 hasta 1918, aunque hay alguna fotografía adicional anterior.
Consta de unas 1500 fotografías distintas (de algunas hay varias copias con distinto estado de conservación). En algunos casos, se conserva la copia de papel hecha originalmente, y que también forman parte de la colección.
El soporte de las fotos es variado: 96 son negativos en soporte de vidrio en formato 9 x 12 , 773 en vidrio estereoscópico en positivo y se conservan 337 negativos en vidrio de la serie estereoscópica. Otras han llegado a la actualidad sólo en formato de papel (tamaño tarjeta postal) o como copia de contacto de las estereoscópicas. En total, en papel existen 914 fotos.
A esto hay que añadir 67 postales comerciales, así como algunos retratos familiares de estudio hechas por algunos profesionales de entonces, como J. Osés, F. Giménez Lucena y Grases. Entre las postales conservadas hay varias de la “Harinera San Simón” de la Casa Castel de la que hablamos anteriormente, hechas por Parra, otro de los fotógrafos profesionales que comercializaban tarjetas postales.
La identificación numérica de cada foto, es la original que le puso su autor, en su mayor parte. Además las fechó y les puso título y en muchos de los casos muy curiosos, y en particular, la gran mayoría de las que se conservan en cristal estereoscópico. Esta identificación numérica, junto con lo meticuloso que era en sus registros, nos permiten inferir que se han perdido, al menos, unas 247 fotografías de las que no tenemos copias ni en papel ni cristal.
Por otro lado, esta identificación numérica que llevaba ayuda bastante en la datación de muchas de ellas, en las que no se conserva la fecha, pero por la numeración quedan fechadas con bastante aproximación.
En cierto sentido, se trasluce el aspecto pictórico que para él tenía una fotografía, al tratar de titularlas, e incluso firmarlas. Muchas de las que han llegado como copias de papel, están tituladas a mano por él con tinta, y firmadas con sus iniciales “V.T.”. El hecho de haber hecho tantas vistas estereoscópicas nos hace suponer que perseguía el mayor realismo posible, tratando de captar el ambiente que proporciona, intentando incluso registrar las tres dimensiones.
Al trabajar con la colección, y contrastar las numeraciones, se concluye que hay dos series, ya que muchas aún siendo fotografías distintas, tienen el mismo número. Al catalogarlas por tanto se han hecho dos series diferentes, la serie que comienza por FVT (las estereoscópicas) y la serie que comienza por FVT2.
Así en el caso de FVT2-131, que se muestra a continuación, de la que no se conserva la fecha, podemos deducir que es de 1903, ya que la anterior de esta serie es de ese año. Esto encaja bien con la edad aparente de mi abuelo Antonio Sánchez Tolosa, que aparece al fondo de la foto, que nació en 1889.

La colección es un retrato de Málaga en particular, pero también Lanjaron, Granada y Sevilla, y como vivía su gente durante la primera quincena del siglo XX.
Equipo fotográfico
La máquina más antigua que se conserva, es una máquina para fotografía estereoscópica, y es el Verascope nº3 Jules Richard de 1900, fabricado en Francia, que se muestra en la siguiente imagen.

Veráscope nº 3 de Jules Richard fabricado alrededor de 1900.
Las placas son de 45 x 107 mm. La óptica es Carl Zeiss Protar de 54 mm y f/8, el primer objetivo anastigmático.
De esta máquina son las más de 773 placas de vidrio estéreo positivos, así como unos 337 vidrios negativos citados antes.
La funda de la máquina se puede ver en varias de las fotografías de la colección en manos de alguno de los sujetos fotografiados, así como en el retrato de Vicente Tolosa de la siguiente fotografía.

La primera máquina que tuvo de 6 x 12, cuya funda aparece en alguna foto, no se ha conservado, porque fue reconvertida en una ampliadora. Sin embargo sí se conservan unos 95 negativos en cristal de ella.

Los visores estereoscópicos conservados son tres, de los que se muestran dos a continuación, los dos fabricados por Richard. El de la izquierda, tiene la particularidad de ser plegable, y totalmente metálico.

Visores estereoscópicos
También disponía de un proyector con el que organizaba sesiones de “diapositivas” con la familia y amigos, y también lo usó como ampliadora!!.
Material sensible
El material sensible (para negativos y positivos) fue fundamentalmente de la casa inglesa Ilford y de la francesa Lumiere et Fils, como se puede ver por las cajas conservadas.

Caja de 12 placas estereoscópicas de vidrio para dispositivas.
El material de la época era ortocromático, es decir, poco o nada sensible a los tonos rojos, lo que se traduce en que en las fotos dichos tonos son muy oscuros u negros, mientras que los azules se traducen a blanco o casi blancos. Esto explica en parte la apariencia de las imágenes de la época.
La sensibilidad también era muy baja, siendo por ejemplo de unos 10-13 ISO el de las placas que se muestran en esta página. Por eso los tiempos de exposición eran forzosamente mayores que hoy día y, sobre todo en las fotos de interiores, a veces sale alguno de los sujetos movidos.
Otro aspecto interesante es ver el coste económico de una afición como la fotografía en aquellos años. Diremos que el precio de la máquina estereoscópica Veráscope era de 500 francos en el catálogo de esos años del fabricante, o lo que es igual a 665 pesetas de 1900. Convertidas a euros actuales, equivaldrían a unos 2.800 euros actuales.
Una caja de 12 placas estéreo, costaba unas 3,5 pesetas, equivalente a unos 14,7 euros de hoy.
Como referencia, apuntar que en 1900 el salario medio en Andalucía era de 2,75 pesetas.
Copias
Hasta la implantación de la electricidad, no se empezó a usar la ampliadora para hacer copias.
Las copias se solían hacer por contacto, y mediante exposición a luz solar o linterna de gas. Las copias positivas estereoscópicas están hechas de esta forma, y se conservan una par de marcos con las que se hicieron. Existen copias positivas estereoscópicas por contacto en papel.
La dificultad del control completo del proceso y tiempos de exposición, añaden mucho más mérito a la consecución de los resultados. Las copias en papel en formato 8 x 11 cm seguramente están hechas de esta forma también.
Sin embargo, las copias en papel en formato tarjeta postal ( 14 x 9 cm ) que se conservan, así como copias en formato 17 x 11,5 cm, sí las hizo mediante el uso del proyector, y una ampliadora que llegó a construirse él mismo.
Digitalización y restauración
Si bien, después de más de cien años de muchas de ellas, se han conservado bastante bien, hay algunas que han acusado el paso del tiempo. Hay que tener presente que las fotografías analógicas (hechas usando compuestos halógenos de plata normalmente) son objetos “vivos”. Es decir, que se quiera o no, va cambiado poco a poco. El inevitable contacto con su entorno (temperatura, humedad, acidez, oxígeno del aire, etc.) inevitablemente va alterando el soporte y la emulsión de plata. Si además se manipula para verla, por ejemplo, se producirán pequeños arañazos, etc.
Por tanto podemos decir que hay dos tipos de deterioro: de tipo físico y de tipo químico.
Pocas tienen arañazos, pero muchas presentan en los bordes signos de velado, así como el ataque ácido de las cajas que las contienen que oscurece los laterales.
Otro tipo de deterioro característico es la pérdida de detalles en las zonas de luces altas (zonas claras), y la acumulación de los granos de plata en nódulos o puntos, en muchas de ellas.
Al ser emulsiones (técnicamente suspensión) de cloro-bromuro de plata sobre cristal se ha producido un deterioro característico y es que los granos de plata (los negros) se van oxidando, haciendo que sean transparentes. Esto hace que se vaya perdiendo contraste y en las zonas de altas luces se pierda detalle (todo muy claro), como los cielos que pierden así su textura de nubes.
Otro tipo de deterioro, es debido a que el cristal de la época usado tiende a absorber algo de humedad, aun cuidando de mantenerlas en ambiente idóneo de temperatura y humedad, con lo que le aparecen manchas de apariencia lechosa y pierde transparencia.
En segundo lugar, al sufrir variaciones importantes en la humedad relativa, la emulsión tiende a absorber mayor cantidad de humedad que el vidrio y, al secarse, sufrir mayor contracción. La consecuencia es el desprendimiento de la película sensible del soporte de cristal, e incluso el cuarteado y rotura de dicha capa sensible en algunos casos. Este problema en algunos casos ha sido una ventaja porque ha permitido la sustitución del soporte del vidrio deteriorado por uno nuevo, devolviendo la luminosidad que tenían originalmente. En las dos imágenes siguientes se muestra el antes y el después de la sustitución del cristal en uno de los casos.

Negativo en vidrio de la FVT-216 antes de la sustitución del cristal, en la que se aprecia el aspecto lechoso por deterioro del vidrio. A continuación, la misma foto después de sustituir el cristal.

Por ese inevitable deterioro que la fotografía analógica va sufriendo más o menos rápidamente, desde hace tiempo, he ido digitalizando en la mayor resolución posible (algunas de ellas han generado ficheros de más de 800 megabytes en formato TIF) con objeto de preservar el documento iconográfico, así como tratar de ir restaurando digitalmente las imágenes y devolverles algo del esplendor que tuvieron.
La digitalización además permite una labor de clasificación, fechado y documentación mucho más cómoda.
Algunas personas aficionadas a la fotografía antigua no es partidaria de la restauración digital de las fotografías antiguas. Sin embargo, no soy de la misma opinión, teniendo en cuenta que además las versiones originales están también archivadas intactas para futuras consultas. Evidentemente hay que ser muy escrupuloso y mantener lo más fiel posible la imagen original, su encuadre, etc., limpiando sólo puntos debido a polvo, pequeños arañazos o manchas de roturas, como las de la muestra de esta página.
En el archivo están conservadas tanto los originales, las copias digitalizadas sin restaurar, así como las copias restauradas. Esta reticencia, está también poco fundamentada cuando en muchos casos se ha generado la imagen digital a partir de un negativo (como es este caso), y por tanto, se ha procedido a un “revelado” digital.

En la foto anterior se puede ver el proceso de despegar la emulsión del cristal deteriorado del negativo de la foto FVT-235 para sustituirlo por uno de los nuevos (a la derecha se pueden ver los cristales nuevos) y en primer plano la funda de papel rotulado con su letra donde estaba guardada. En la esquina izquierda de abajo está el cristal antiguo con la apariencia lechosa que comenté anteriormente que le quitaba transparencia y brillantez a la fotografía. Esta fotografía se puede ver en su estado final restaurada ( y ya digitalizada) en la página “Málaga“.
Acerca de la selección de las fotos de esta web
Analizando las secuencias y las fechas, vemos una cadencia que se repite a lo largo de los años:
- En invierno solía fotografiar el puerto, las playas y escenas de pesca.
- Después solía sacar alguna del Carnaval y de la procesión del Corpus.
- En verano alguna de Málaga desde Gibralfaro, del Parque, etc., para a final de verano la correspondiente serie del veraneo en Lanjaron.
- Después, vuelta a alguna zona de Málaga, para acabar el año en el campo en la finca de unos amigos en Hinzel.
Precisamente, al principio de la preparación del libro “Retratos de una época“, publicado en 2017 por editorial Arguval, hemos descubierto que estos amigos de Hinzel eran D. Baldomero Ghiara y su mujer Dña. María Delgado , propietarios de una joyería de la calle Granada y viticultor en Hinzel. Baldomero escribió en 1917 el tratado “La vinificación mediante el exclusivo empleo de la asepsia industrial” y al comienzo de dicho libro aparece precisamente una fotografía de la finca Hacienda “Johann Hinzer” que fue hecha por Vicente Tolosa y cuyo original forma parte de las vistas estereoscópicas de la colección que se pueden ver aquí.
En las dos fotografías FVT-186 y FVT-1102, aparece retratado Baldomero Ghiara así como su mujer. En ambas, aparte de referir el nombre de la finca, Vicente Tolosa no nos da ningún nombre de los sujetos fotografiados en los títulos, por lo que hasta ahora, y gracias a la sagacidad de Victor Heredia, no hemos descubierto quienes eran.
- Intercaladas en la secuencia que decimos, están los retratos de familiares, vecinos y amigos, así como de su lugar de trabajo, La industria Malagueña.
Tan reveladores son los temas que fotografía como los que deja de registrar con su cámara. Así por ejemplo, es bastante llamativo que no haga ninguna fotografía de la Semana Santa o que tan sólo registrara el automóvil en una sola de sus imágenes. Sobre todo porque es en esa época, a partir de 1907 que se matricula el primer coche en Málaga, cuando empiezan a circular y seguro que con una gran expectación.

Aunque cultiva el retrato también llama la atención que no registre el nombre del sujeto fotografiado, bien titulando la imagen con la obviedad de “Retrato”, no poniendo nada o, a lo sumo, las iniciales. Tanto más cuanto que tenía hecho ad-hoc un fondo de tela blanco para realizar los retratos en interior y que aparece en distintos retratos en la colección, como en el autorretrato de la FVT-514 o la FVT-1819 de su sobrina-nieta que se pueden ver en la sección de Retratos.
En la siguiente fotografía se puede apreciar (por la sombra) que tenía que usar trípode y disparador a distancia para evitar que saliera movida, a pesar de estar en condiciones de buena iluminación.

En este sitio he hecho una selección (mucho más amplia que en el libro), evidentemente subjetiva, de algunas de las fotografías más interesantes y que están estructuradas según los temas fotográficos que fueron del gusto personal de su autor.
Las reproducciones se han hecho, siempre que se ha podido, a partir del negativo en vidrio. En el caso de las que son vistas estereoscópicas, se han hecho a partir de una de las dos vistas del par estereoscópico, usando la que estuviera en mejor estado de conservación.
6 respuestas a “La colección…”
Gracias. Gracias. Gracias. De verdad que ni repitiendo mil veces el agradecimiento, puedo recompensar la generosidad del Sr. Sánchez Gómez hacia todos los que nos dedicamos con pasión a investigar la historia urbanística de la ciudad de Málaga. Muchas de sus imágenes son auténticos tesoros impagables para reescribir las cronologías de diversos acontecimientos de nuestra historia urbana.
Reciba un cordial saludo en mi nombre y en el de mis proyectos ‘Dónde Estabas Málaga’ y ‘Archistórico Málaga’
Anton Ozomek Fernández
Me alegro mucho que le guste y sirva, porque las fotografías se hacen para ser vistas y apreciadas. Un cordial abrazo.
Gustavo, cuanto vamos a disfrutar con estas fotografías, muchas gracias. Sabemos el trabajo que supone darlas a conocer, y sobbre todo que esto no hubiera sido posible sin el interés con que siempre las has cuidado, consciente de su gran valor. Un abrazo, Juan Antonio y Teresa
Qué alegría veros por aquí!. Si queréis verlas todas será un rato, porque he puesto alrededor de 900 imágenes… Un abrazo
Menudo trabajo y bonito recuperar el ayer de nuestra ciudad y nuestros ancestro.
Muchas gracias.
Todo un tesoro, que se aprecia mucho más cuando las ves lejos de tu tierra. Muchísimas gracias por compartir. Un abrazo.