Vicente Tolosa Elorduy (1858, +1930), hermano de la abuela paterna de mi padre, es el autor de la colección a la que está dedicado esta web y que es de gran valor para ilustrar la sociedad de comienzos del siglo XX, al margen del valor estético y fotográfico que tienen.

FVT-514 – Autorretrato de 1906 (original vidrio estereoscópico positivo)
A comienzos del siglo XIX, la pujanza económica y comercial de Málaga hizo que se afincaran en esta ciudad un grupo numeroso de personas procedentes del norte del país, de los que adquirirían más fama el procedente de la sierra de Cameros en la Rioja. Pero también atrajo, incluso algo antes, a algunos empresarios extranjeros, principalmente ingleses y alemanes. De hecho, a lo largo del siglo llegó a ser uno de los centros industriales más importantes de España, sólo superado por Barcelona impulsado por lo que llegó a conocerse, según Gerarld Brenan, por “la gente de la manteca“. Sobre algunas de las familias de la burguesía emprendedora malagueña existe un libro muy interesante escrito por Alfonso Vázquez titulado “La Mirada de Málaga“.
La ascendencia de Vicente Tolosa se encuadra entre los que se instaló en Málaga en el primer tercio del XIX. Sus abuelos constan como “hacendado” y “propietario” en el registro de matrimonio en Málaga de sus padres del año 1856.
La familia de su abuelo paterno Jaime Tolosa procedía de Laguarres, provincia de Huesca y la de su abuelo materno Juan Elorduy, era de Portugalete (Vizcaya). Su padre, Vicente Tolosa Martínez, nacido en Valencia, era médico y según consta en la Guía del viajero en Málaga de 1891, página 415, de Benito Vilá, ejerció en el barrio del Perchel en la calle Ancha del Carmen nº 5, donde vivía.
Aquí podemos ver el registro del matrimonio de sus padres en 1856:

Vicente Tolosa Elorduy, nació en Málaga y estudió la carrera de Comercio. A partir de la última década del XIX vivió en la actual calle Marqués, en el nº 15, casa que posteriormente fue de mis abuelos. Entonces dicha calle se llamaba Martínez de Aguilar, en honor del famoso impresor y librero que fundó el periódico “El Avisador Malagueño” y donde estaba su imprenta.
Fue gerente y apoderado de Industria Malagueña y la Aurora, propiedad del Marqués de Larios, industrias textiles de las que la primera fundada en 1847 y que existió hasta comienzos de los años 60 del siglo XX. También sabemos que poseyó la administración de Loterías nº 3 en la calle Granada 34 y 36. Esto le permitió el tiempo y el desahogo económico para cultivar su afición, la fotografía, así como ir de veraneo todos los años a Lanjaron y algunos otros viajes.
Otro de los pocos datos que sabemos es el que aparece en “La Justicia”, diario republicano, Madrid, 1 abril 1890: Adhesiones de republicanos malagueños a la circular de la Asamblea coalicionista por la unidad republicana. Entre los firmantes figura Vicente Tolosa, del comercio, junto con Obdulio Castel del que, con seguridad, era amigo por varios indicios. En primer lugar, los almacenes Casa Castel se encontraban en la calle Marqués justo enfrente de su domicilio. La Casa Castel, fundada en 1875 por el padre de Obdulio, Simón Castel Sáenz, se dedicaba al negocio de los ultramarinos, la fabricación de harina y al tueste de café. En segundo lugar, con posterioridad, su sobrino Antonio Sánchez Tolosa (que aparece repetidamente en muchas de las fotografías) trabajó en Casa Castel hasta su jubilación, imaginamos que por influencia de su tío.
Como permaneció soltero, en su casa vivía su madre y su hermana Josefa, viuda, con sus dos hijos Antonio y José Sánchez Tolosa de los que ejerció como padre al encargarse de su mantenimiento y educación. Como a raíz del fallecimiento de Vicente Tolosa la casa y sus enseres pasó a manos de su sobrino Antonio Sánchez Tolosa (mi abuelo), la colección fotográfica y las máquinas fueron conservadas por éste y, con posterioridad, pasó a mi padre (que incidentalmente ejerció la profesión de fotógrafo) y finalmente pasó a las mías.
Por eso ambos sobrinos lo acompañaban en sus “correrías” fotográficas por Málaga (aunque no a Lanjaron), actuaban como ayudantes y aparecen en numerosas fotos como sujetos fotografiados.
La esquela de su defunción que se publicó el 13 de febrero de 1930 se puede ver aquí.
Muchos de los personajes que aparecen en las fotos son de estos viajes y excursiones y como se puede ver, reflejan la burguesía típica de comienzos del XX. Pero también de las clases populares y la vida cotidiana. En este sentido, es muy posible que al ser una actividad practicada como afición no estaba constreñido por los patrones comerciales o rentabilidad de los que practicaban la fotografía profesionalmente a comienzos del siglo XX, cuya producción estaba fundamentalmente enfocada al retrato de estudio y la edición de tarjetas postales, tan de moda en la época. Muchas imágenes de la colección así lo demuestran, al ser fotografías que difícilmente se encuentran parecidas entre la producción de la decena aproximada de profesionales de la época.
Como fotógrafo fue magnífico. Es más, en muchos casos se puede observar una gran visión fotográfica por el encuadre, iluminación, contrastes y elección de los motivos. Sin embargo, no parece que pretendiese fines estéticos y no se proponía otra cosa que sacar fotos para su propio disfrute, de su familia y amistades. Esto viene avalado por los cristales rotulados a mano que se conservan con mensajes de broma para las proyecciones de las “diapositivas” que al parecer organizaba a veces, o por las postales preparadas por él para usar como felicitaciones, o simplemente, para enviar a sus amigos. Un ejemplo de estas postales en las que componía un par de imágenes, junto con su logo, es:

Son unos “puntos de vista”, como se decía entonces, de una enorme belleza plástica, a la vez que tienen un gran valor documental, porque también tiene una cierta vertiente de reportero del momento histórico. Una muestra de esto son las fotografías que hizo de la inundación de Málaga de 1907, o los movimientos de salidas y entradas de tropas hacia o desde Marruecos (sobre todo la crisis de 1909), el tráfico portuario, etc.
Le gustaba experimentar con distintos tipos de emulsiones y virados, documentándose de forma autodidacta, como parece querer decirnos en la foto FVT-227. En ella aparece mostrando intencionadamente el Manual of Photography, de C. H. Bothamley, 1ª edic. de 1899, de la casa Ilford, sentado en su despacho en su domicilio junto con su sobrino Antonio. Como dato anecdótico, la mesa de despacho de la foto la conservo también y es la mesa que uso desde hace muchos años.

La siguiente imagen muestra la portada del libro que mantiene en sus manos Vicente Tolosa en la imagen anterior, así como el índice de contenidos en el que se ve que abarca todo es espectro de conocimientos para el cultivo de la afición. Pulsando la imagen se accede al libro.

Manual of Photography, C.H. Bothamley, de 1899
Una muestra del aspecto lúdico que tenía la afición a la fotografía es la portada del álbum, que ha llegado hasta hoy bien conservado, en la que se hizo una caricatura usando uno de sus autoretratos, así como una postal de felicitación:

